Resoomer existe desde 2016 en forma de extensión de navegador. Reflex es su versión móvil. No son dos productos que hagan lo mismo en superficies diferentes. Son dos herramientas diseñadas para dos momentos distintos.
La extensión: ya estás leyendo
La extensión de navegador se instala en Chrome, Firefox o Edge. Interviene cuando estás en una página web, frente a un contenido que ya has elegido consultar. Lees un artículo, te encuentras con un pasaje denso, activas la extensión. Resume, reformula, traduce lo que tienes delante.
Es una herramienta de asistencia a la lectura activa. Ya has decidido leer. La extensión te ayuda a leer mejor lo que has elegido.
Reflex: aún no has decidido
Reflex funciona en otro momento. Aquel en que un texto llega a tu teléfono y aún no sabes qué vas a hacer con él. Un email. Un documento compartido. Un artículo recibido en un grupo. Aún no has decidido si merece tu atención.
Reflex te ayuda a decidir. Extrae lo esencial en segundos para que puedas elegir: leer, ignorar, guardar para más tarde. Es una herramienta de clasificación, no de asistencia a la lectura.
Contextos de uso diferentes
La extensión vive en un ordenador, en un navegador, durante una sesión de trabajo o lectura planificada. Se activa bajo demanda, sobre el contenido que estás navegando.
Reflex vive en tu bolsillo. Se activa sobre el contenido que te envían, importas o dictas. Funciona en el transporte, entre dos reuniones, en cualquier momento en que la información llega sin que la hayas buscado.
Las mismas herramientas, una lógica diferente
Ambos productos comparten las mismas funcionalidades: resumidor, traductor, reformulador, corrector, lector de audio. Pero la forma en que accedes a ellos, el contexto en que los usas y la intención que te lleva a ellos son diferentes.
La extensión está al servicio del tratamiento de la información en línea. Reflex está al servicio de la información móvil. No es una cuestión de preferencia. Es una cuestión de momento.